| Fecundación In Vitro |
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Hoy
en día se ha convertido en el punto convergente de
todos aquellos fallos reproductivos, que inicialmente no se
han resuelto de forma más sencilla con los tratamientos
descritos anteriormente. Además la FIV, y más
concretamente la inyección intracitoplásmica
de espermatozoides (ICSI), es la solución a la esterilidad
masculina, de forma que hoy se puede afirmar que la esterilidad
masculina ha pasado a ser un problema del pasado en la inmensa
mayoría de los casos.
La FIV consta de seis fases: estimulación del ovario
con hormonas, extracción de ovocitos, inseminación
de los mismos, cultivo in vitro hasta embrión en diferentes
estadios de desarrollo, transferencia embrionaria y congelación
y descongelación de embriones en su caso.
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1. La estimulación
del ovario nos permite obtener varios óvulos en
un mismo ciclo y es necesaria, ya que las posibilidades
de embarazo aumentan de forma proporcional al número
de embriones transferidos, puesto que no todos los ovocitos
obtenidos llegan a ser embriones aptos para la transferencia.
La estimulación precisa de inyecciones intramusculares
y/o subcutáneas y de varias (3 o 4) visitas a las
consultas de los Centros IVI para monitorizar el resultado
de la misma. La probabilidad de que ocurra una respuesta
exagerada (hiperestimulación) con riesgo para una
paciente es inferior al 1%.
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Extracción
de ovocitos: La extracción se efectúa
mediante una punción transvaginal bajo
control ecográfico. La duración
media de esta intervención es de unos
15 minutos, se realiza bajo sedación
y la paciente está en condiciones de
marcharse a su domicilio tras 20 o 30 minutos.
El riesgo de sufrir alguna complicación
durante la extracción de ovocitos es
de 1 por cada 2.500 casos, por lo que se puede
considerar inapreciable.
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Inseminación.
Una vez obtenidos los ovocitos, se requiere
una muestra de semen. Para realizar la inseminación
existen dos alternativas: la inseminación
clásica, colocando juntos los ovocitos
con los espermatozoides previamente tratados
y seleccionados; y la inyección intracitoplásmica
de espermatozoides (ICSI) que detallamos más
adelante. Con ello solucionamos prácticamente
cualquier tipo de esterilidad de origen masculino.
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Cultivo
in Vitro del Embrión. Los ovocitos fecundados
se constatan al día siguiente. Desde
este momento los embriones se mantienen en el
tipo de cultivo adecuado para su desarrollo
en cada caso. Habitualmente los embriones permanecen
en cultivo un total de tres días. En
algunas ocasiones, es conveniente prolongar
el cultivo de los embriones en el laboratorio
hasta el estadio llamado de blastocisto. Para
ello utilizamos la técnica del Co-cultivo
Embrionario con células de endometrio,
que ha sido desarrollada originalmente en el
IVI y cuya utilidad está reconocida internacionalmente.
No en vano nos ha sido otorgado el premio anual
de la American Fertility Society for Reproductive
Medicine en tres ocasiones (1995, 1997 y 1999),
por los trabajos que nos llevaron a desarrollar
los Co-cultivos embrionarios. En definitiva,
se trata de cultivar los embriones junto con
células del epitelio endometrial humano,
que es su medio natural. En estos cultivos los
embriones se desarrollan durante 6 días
alcanzando la mayoría de ellos el estadio
óptimo para la implantación.
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Transferencia
embrionaria: El momento de la transferencia
de los embriones al útero materno se
decide en cada caso particular. Dependiendo
de las características de los embriones,
los embriólogos aconsejan el momento
más adecuado entre el segundo y sexto
día después de la obtención
y fecundación de los ovocitos. Así
mismo, la transferencia se puede realizar bien
en el útero o en las trompas. La transferencia
uterina tiene lugar por vía transcervical,
no requiere anestesia y es la más común
en FIV. Habitualmente transferimos 2 o 3 embriones,
porque la elevada tasa actual de implantación
embrionaria aconseja limitar su número
para reducir así la incidencia de gestaciones
multifetales (nuestras estadísticas demuestran
que éste es el número que da mayores
tasas de embarazo sin incremento del riesgo
de gestación múltiple).
En cuanto a los resultados de FIV en el IVI
son de los más elevados del mundo, lo
que comprobamos año tras año en
los distintos foros internacionales donde se
contrastan las experiencias de otros especialistas
dedicados a la reproducción humana. Dentro
de nuestra política de dar una información
veraz a nuestros pacientes sobre las tasas de
éxito obtenidas, hemos establecido en
nuestra página web (www.ivi.es) una sección
donde anualmente se informa de los resultados
del Grupo en el año inmediatamente anterior,
así como de otras novedades interesantes.
Consideramos esta información esencial
para que las parejas con problemas puedan decidirse
por un centro u otro.
A modo orientativo, podemos decir que desde
finales de 1999 y de forma constante durante
los últimos años, las tasas de
embarazo con FIV e ICSI no han bajado del 50%,
siendo superiores al 60% en el caso de donación
de ovocitos. Además, las tasas de éxito
con transferencia de embriones congelados son
ya equiparables a los demás tratamientos,
superando el 40%.
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Congelación
y descongelación de embriones: después
de la transferencia del número de embriones
adecuado para cada caso, el resto de embriones
viables son sometidos a un proceso de congelación
para poder conservarlos durante un tiempo. Este
procedimiento permite la disponibilidad de estos
embriones en el momento en que sean requeridos
por la pareja. Si no ha habido embarazo, o tras
haber finalizado el mismo, se procede a la descongelación
y transferencia de los embriones que sobreviven
a la congelación. Aunque históricamente,
los resultados con embriones congelados han
sido más bajos que con otros tratamientos,
en los Centros IVI desde hace dos años
son prácticamente iguales que con FIV.
No hay mayor riesgo de aborto o malformaciones
embrionarias por transferir embriones que anteriormente
estaban criopreservados.
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