| Diagnostico Genetico Preimplantacional |
|
|
| |
| La posibilidad de
comprobar si un embrión es normal o no, desde el punto
de vista genético, antes de ser transferido al útero
es un concepto tan esencial para la prevención de enfermedades
y para conseguir un éxito en una pareja estéril,
que desde el Equipo IVI sabemos que va a estar cada vez más
presente en los centros de reproducción humana, algo
que deben tener presente aquellos centros que no disponen
de esta tecnología exclusiva.
El Equipo IVI ha desarrollado esta tecnología hasta
el punto de que, junto con el de la Universidad Libre de Bruselas
es sin duda el que ofrece el mayor catálogo de prestaciones
en diagnóstico preimplantacional de Europa.
|
| |
Un grupo de genetistas clínicos
se encarga de estudiar cada caso particular que
una pareja o familia puede presentar. Junto a
biólogos especialistas en genética
y en biología molecular preparan las estrategias
para diagnosticar en los embriones esas enfermedades,
bien mediante el estudio de los cromosomas del
embrión, bien mediante la detección
de mutaciones en los genes que originan enfermedades
monogénicas. Actualmente, además
de problemas numéricos y estructurales
en los cromosomas, el Equipo IVI es capaz de detectar
una lista de más de 30 enfermedades (Tabla
2) y que da una idea del potencial de esta tecnología
y del grado de especialización y de excelencia
clínica que han alcanzado los profesionales
del Equipo IVI. En esta lista se incluye por ejemplo
la posibilidad de diagnosticar en los embriones
enfermedades de origen monogénico como
la hemofilia, la fibrosis quística o incluso
mutaciones que predisponen a desarrollar cáncer
de mama en el futuro recién nacido. Es
decir, estamos avanzando hacia la prevención
de enfermedades y cáncer incluso antes
de que un embrión implante en el útero.
En estos casos, tras el proceso habitual de ICSI
y a través de técnicas de micromanipulación,
se realiza una biopsia de cada embrión,
por la que se le extraen 1 o 2 de sus células.
Una vez extraídas, se analizan los núcleos
marcando sus cromosomas con sondas fluorescentes
o se amplifica el ADN de esas blastómeras
y se analiza para la búsqueda de las distintas
mutaciones (tabla 2). Mientras, el resto del embrión
sigue en cultivo para ser transferido en cuanto
se conozca el diagnóstico.
Además estas técnicas van más
allá del diagnóstico de enfermedades.
Hoy las empleamos también en los procedimientos
habituales de FIV e ICSI para casos especiales,
por ejemplo, en los muchos casos que llegan al
Equipo IVI después de haber fracasado en
otros centros o en parejas a las que hemos realizado
varias transferencias de embriones, aparentemente
normales, y que no han conseguido embarazos. Cuando
repetimos el ICSI, biopsiamos estos embriones
y estudiamos los cromosomas de esos embriones,
nos encontramos que el 70% de ellos son anormales
(frente al 30% que es lo habitual en la población).
Es más, hay parejas en las que prácticamente
todos sus embriones tienen anomalías cromosómicas;
esto da una explicación convincente de
qué es lo que ha ocurrido hasta ese momento
y sienta las bases de futuras estrategias para
conseguir embarazos, lo que nosotros logramos
en el 40% de las ocasiones.
Lo mismo ocurre con las mujeres de edad superior
a los 37 años. Está claramente demostrado
que la probabilidad de tener embriones y fetos
anormales (cuya manifestación más
clara es el aumento de abortos y de niños
con problemas al nacer) aumenta con la edad; tendencia
que se incrementa sobre todo a partir de los 40
años. Actualmente en los países
desarrollados se ha retrasado la edad en que una
mujer se plantea tener hijos, y por ello cada
vez son más los casos de parejas que acuden
a los Centros IVI habiendo sobrepasado estos límites.
En estas circunstancias, supone un gran avance
disponer del diagnóstico preimplantacional,
pues nos permite detectar la normalidad embrionaria
en el laboratorio, disminuyendo los abortos y
las posibilidades de anomalías cromosómicas
que se encuentran en torno al 60%.
Así mismo, nuestro grupo ha demostrado
por primera vez en el mundo su utilidad en los
casos de aborto de repetición, ya que en
estas parejas el porcentaje de embriones anormales
es mayor (70%). En estos supuestos, la selección
de los embriones analizados puede evitar los abortos.
Estamos convencidos de que este es el campo de
la Medicina Reproductiva con más posibilidades
de futuro y en el Equipo IVI tenemos una gran
experiencia y estamos preparados para responder
a las expectativas futuras.
|
| |
|
|
|